Una discoteca llamada Risa o Soledad
La visión que se tiene de las discotecas, las fiestas, las botellonas, ... (es su mayoría) es un derivado del Sodoma y Gomorra ese que contaba la biblia. Se ve todo ese mundo como si las personas buscaran el simple hecho de desfasar en todos los aspectos de la vida, olvidando todo lo demás. Se emborrachan, la lujuria y la promiscuidad es una ley básica, hay disputas y discusiones, drogas y alcohol, ¿pero no hay nada más que ese mundo sórdido?
No creo que los días de juergas sean solo eso. Yo siempre lo he visto como una forma de desconectar de la vida diaria, de reír, bailar, beber y sobretodo estar con tu gente. Es cierto que siempre nos ponemos super-guapetones. Nos gusta gustar a la gente, pero no de forma enfermiza. El ser humano es así. Se habla con gente que no conoces, de cualquier cosa. Y se liga (cuando buscas eso). Yo siempre recuerdo esas salidas como días de muchas risas. Siempre tenía agujetas de reírme y no necesitaba emborracharme. Quizás lo más curioso de llevar sólo unas copas de más son esas conversaciones sinceras sobre lo que se siente. Sobre la familia, los estudios, el trabajo, los amores perdidos, o los amores presentes o simplemente de la soledad. Esas conversaciones con tus amigas para tomar decisiones, para cambiar el rumbo de tu vida y para que te cuente como realmente eres.
También se quiere conocer a gente. O más bien dicho, a alguien. Estoy convencida de que en las discotecas es uno de los lugares más concurridos por los ‘solitarios'. Todos sabemos, que conocer a alguien en una discoteca no es la mejor forma de empezar. Pero, ¿qué tiene de malo buscar a alguien que te preste un poco de atención? ¿Y qué tiene eso de malo? Si estas solo, ¿por qué no buscar lo que te falta? O simplemente, que te quieran un rato. Cada uno debe ser libre de hacer lo que le parezca. Luego que se ataña a las consecuencias. El que pueda: ‘ole y ole'. Nadie debería de tener la opción de juzgar a menos que estuviera libre de toda culpa...como alguien dijo alguna vez. Yo pienso que hay que intentar ser felices, en cada momento. Y si no buscas nada y te molesta un pesado, se le da puerta sin más complicaciones. Y, ¡A bailar!
He tenido muchas vivencias en las discotecas, y solo las veo como un lugar para disfrutar (cuando no están saturadas) con tu gente. Quizás todos aquellos que vemos las discotecas con menos maldad seamos unos soñadores, pero si no soñamos con un mundo mejor, ¿qué esperanza queda?
