La maga del amor nació de la canción del barrio: truco. Creció en un mundo de niños, donde los peques te daban besos y abrazos si jugabas con ellos. Nació por las ganas de creer en algo que no muera con el tiempo. Porque el amor es lo único que el tiempo no borra. Las personas pueden morir, pero aún así no quedan en el olvido. La maga del amor nació al descubrir que con sonrisas y bromas se podía borrar parte de la tristeza de los ojos de la gente. La maga del amor es esa que no para de bailar, aquella que se alimenta de música, aquella que se alimenta del amor. La maga del amor, siempre a la sombra de Titanio, siempre jugando a ser feliz.

Esa loca que se enamora una y otra vez de los ojos de chocolate. Esa que tiende la mano, a pesar de todo. Esa loca que juega a ser guerrera con el corazón de maga. Ella maneja mejor la magia que la espada. Esa que tiene a todo un ejercito a su alrededor, que no permite que nadie la dañe. La maga del amor, la que sube a las montañas y se baña en el mar, y se mete en la cama de locos soñadores. La que juega a disfrutar, la que no sabe marcar los puntos aparte, la que busca la fuerza en las palabras y en la esperanza. La que sueña con ser lo que nunca será. La que está orgullosa de ser lo que es. Ella, la veleta. La que baila al son que le tocan el corazón. La princesa y la guerrera. La que disfruta con las cosas sencillas.

Esa es ella, ya os la he presentado. Ahora voy a volver a ser ella, porque me gusta más. Esa soy más yo. La que no para en un instante. La que lucha consigo mismo. La que quiere ser solo yo. Es tiempo de cambios. Es tiempo de revolución. Tiempo de coserme alas nuevas, con el hilo del olvido. Tiempo de cumplir sueños, y de buscar nuevo rumbo. Es tiempo de pensar solo en mí, aunque lo haga a mi manera. Es tiempo de marcar el comienzo de la era de “el Todo y la Nada”. Es tiempo de buscar mi lugar. Tiempo de tener lo mejor, y no lo que yo quiero. Es tiempo de ser la maga del amor, la descarada…