Querida Reyes:
Diles a tu gente, que te cuiden mucho. Que tu es muy peque aunque tenga veinte tres años. Diles, que te saquen todas las noches de juerga, con una botella de legendario, y la música del barrio. Da vueltas por Sevilla subidas en Colt, ese pedazo de moreno con la piel de cuero. Dile a tu Eli, que te haga reír y que te enséñale como se devoran a los hombres. Otras noches… tendrás que cenar con tu Sara y su Cris dos extremos tan contrarios pero a la vez sus columnas, las incondicionales. No podrán faltar esos nobles caballeros: Ivan y el Salví picándola en cada momento. Ellos consiguen que entre risa y risa no exista nada más. Esas sonrisas valen millones. Sin ellos estarías perdida.
Por las tardes vete de “compras” y de paseos por Sevilla. Un café con sus niñas de camelot, una merienda en casa de su Paqui. Dile a Manu que te cuente una de la suyas y que te de dos besos y un abrazo. Una tarde de estudio con los de siempre y un día de parque de vez en cuando. Diles que te cuenten cuentos de hadas y pídeles que te den “muchisimos” besos, a todas horas. Todos los días… Necesitas que te quieran mucho. Y lo más importante es que no dejes de sonreír. Jamás.
Ya no me necesitas, aunque no te des cuenta. Puedes con todo. Tú me sacaste a la luz cuando no podías con tu vida y necesitabas a alguien a su lado. Yo te tendí la mano en aquellas noches de lágrimas y soledad. Y más tarde cuando conseguiste no necesitar a nadie en tu vida, yo estaba a tu sombra. Y así pudimos convivir mejor: entre fiestas y días de estudio…pero no me dejaba marchar. Tu puedes con todo, solo que te da demasiado miedo el dolor. Se valiente…
Tienes un don: puedes ver lo bueno de las personas y eso hace que te enamores de vez en cuando. Y es en esos momentos es cuando te asustas, por meterse en terrenos pantanosos, en las cosas que no puedes controlar. Y me dejas a mí que librar las batallas. Y eso es agotador…
Yo te protejo, pero no puedo hacer nada contra ti misma. No puedo controlar tu forma de sentir, tu forma de vivir. Eres una loca, piensas que conmigo puedes con todo, pero no es así. Y las heridas cada vez eran más profundas, y así no se puede vivir. Ni tú ni yo podemos vivir así: Luchando la una con la otra. Siendo fuerte a ratitos, y al instante desmoronándose. Tú sabes como funciona la vida, pese a quien le pese. Y hay cosas que no pueden cambiar. Es bonito soñar, pero los pies hay que tenerlos sobre la tierra. Estoy harta de decirte “este amor no te conviene”, y que siempre hagas lo que te de la gana. Ya estoy cansada de creer en cuentos de hadas. Estoy cansada de ver como crees en las personas. Tú te mereces lo mejor. Te mereces que te quieran, que te adoren, y que todo sean sonrisas. Ya estoy cansada.
Solo te doy un consejo: “Quiérete mucho”, yo te cuidaré desde donde esté. Y pronto te mandaré un ángel de la guarda. Cuídate mucho. Yo me voy de aquí. Nos veremos pronto.


nadieesparasiempre dijo
¿Los ángeles necesitan de otros ángeles para que los cuíden o cuidarse? Yo creo que a las veces, Reyes cuída mas de los demás que los demás de Reyes, así que el angel eres tú.
19 Marzo 2008 | 10:23 AM