Cuando las nieves se fueron, y los días empezaron a ser un poco más largos. Nuestra guerrera había vuelto a las armas, a la lucha, y a la vida. Ya quedaba más lejos el pasado, o por lo menos ya había cambiado de página. Ahora todo volvía a empezar, con la primavera. Con los árboles llenándose de hojas, y los campos de flores, y los corazones de esperanzas. Después de las pruebas para subir de grado (que no dieron muy buen resultado) se marco un punto y aparte. Cambio su corte de pelo, se hecho mechas de color rojo (por que el ave fénix vivía en ella) y se iba a acabar todas esas noches llorando sobre la almohada. Ya había transcurrido mucho tiempo y ella debía abrir los ojos y ver las cosas buenas que tiene la vida.
Por aquel tiempo llegaron extranjeros al pueblo. Se decía que venían de tierras lejanas, y que su habla era un tanto especial. Todo el pueblo les brindo su amistad, pero
Titanio se mantuvo al margen. Ahora necesitaba su mundo, necesitaba centrarse en sus cosas, por un lado sus clases (para convertirse en la mejor guerrera) y por otro lado sus niños. Hacía años que ayudaba en la casa de los niños huérfanos. Parecía mentira, pero por muy mal que fuera la vida, una vez que pasabas por las puertas de ese “reino de niños” los problemas y las penas pasaban a otro lugar. ¿Qué hubiera sido de su vida, si no hubiera tenido a los “microbios”? ¿Se hubiera perdido en la autocompasión? Quizás… eso nunca lo sabremos.
Pocos días después de la llegada de los forasteros, en los patios de aprendizaje se vieron rostros poco conocidos. Y aunque parezca mentira, después de las tempestades, la guerrera volvió a abrir sus ojos. Y vio a un don Juan de mirada pícara que fardaba ante los presentes de sus habilidades con la espada, las flechas y su forma de cabalgar. Además era un descarado y coqueteaba con toda mujer que se encontrará en su alrededor. No discriminaba a ninguna. Se comentaba que debía tener una en cada puerto. Sus ojos eran del color del chocolate con leche, y miraba a todo su alrededor como si no temiera a nada. Pero algo escondía, ¿quizás alguna herida en el alma? Y en aquel momento prometió investigar…
Se contaba el ese marqués venia de las tierras de Cassanova, y que porfiaba con él. Su lista de amantes se igualaba a la de las flechas que se lanzaban en toda una batalla. No se conocía mujer que no se sometiera a sus encantos… pero Titanio no se rendía ante nadie. También se comentaba que estaba comprometido desde hace años (o quizás eso se lo inventaron las madres de todas las muchachas solteras). De cualquier modo, Luna, la fiel amiga de Titanio desarrollo unas averiguaciones y concreto que todo era cierto. Con la nueva, nuestra guerrera decidió retirarse, pero el caprichoso destino enredo y una tarde de entrenamiento se conocieron y poco a poco, entre bromas y verdades comenzó una nueva amistad. Un día de entrenamiento, un café en la taberna, un paseo por los campos y quizás una ayuda que le llego desde el cielo. Porque con todas esas conversaciones, con todos esos “que ojos tienes”, “umm, que te como”, y con una que otra carta consiguió que un el viejo caballero templario desapareciera en las arenas del tiempo (y lo que es más importante, lo saco del corazón de Titanio). Todo eso se podía haber quedado ahí, pero la pasión se lleva por dentro y entre esos dos seres fluía una energía mayor a los relámpagos e igual de peligrosa. La rutina de cada día se convirtió en desayunos con la dulce y fiel Dlend, mil y una bromas, y otras tantas provocaciones, muchas risas. Y día a día se aprendía más de las batallas de las de la tierra y de las de la vida. Las amigas de Titanio se levantaron en armas, protegiéndola. Pero cada uno sabe en donde se mete.
Un día en el que se notaba la llegada próxima de ese verano, los dos amigos quedaron para tomar algo en una taberna, y con la ayuda de ciertas bebidas embriagadoras sus labios se tocaron. Poco a poco, saboreándose mutuamente como dos almas que se toman la mano, como dos cuerpos que se hablan con la piel. Pero parece ser que los dioses se enfurecieron porque en medio de las estrellas una jarra estallo en mil pedazos. No sabría contaros si fue una señal de los ángeles, o una advertencia desde el cielo. Pero esa noche fue una noche de magia, pero siempre hay que volver a la realidad. Y Titanio no volvió a tocar sus labios, porque aquello que te da la vida, también te la puede quitar.
Los días pasaron, y con ellas las pruebas de destreza, de fuerza, de velocidad, de puntería,... (de las cuales escaparon bastante bien). Pero todavía tenían mucho que aprender. Con la llegada del verano esos caballeros volvieron a sus tierras. Nuestro caballero tenía quien lo esperaba, y contra esas cosas no se puede luchar. Se despidieron con un beso. Titanio lo echaría ‘muchisimo’ de menos. Pero ella siempre creyó en la magia, y en su abuela que la cuidaba desde el cielo. Cada cosa debía estar en su lugar. Y poco a poco, la vida lo pone todo en su lugar.

ufff me a encantao (de verdad) sta wapisimo y divertido ( o sera ultimamente me entra la risa picarona jijijijij)
tienes q publicar un libro eh jeje
weno pos un besoteee
pd: as visto oy la luna??? jijijijiji
Mi è piaciuto molto, veramente bello.
La storia e proprio così ed io non la avvrei raccontato meglio ma, dobbiamo cercare un finale bello come la storia perche noi lo meritiamo.
Ti voglio bene guerriera mia.
Baci da per tutto il tuo corpo, amore mio.